Matemática del nuevo encaje de Cataluña en España

¿Sabes qué es el límite de una sucesión? Una sucesión es convergente cuando tiene un límite finito. En ese caso el límite es el número al que se aproxima la sucesión, cada vez más, en un valor definido y concreto. Cuando la sucesión converge a su límite L se expresa de la forma: a(n) → L. El límite de una sucesión es divergente cuando el mismo tiende a infinito. Se da cuando la variable no tiende a ningún valor definido. Trasladando esto al escenario actual de Cataluña y de los indultos a los delincuentes golpistas, cuando los políticos del PSC o de este nuevo PSOE neoprogre de Pedro Sánchez se refieren a que es necesaria la concordia para definir un nuevo encaje para Cataluña… ¿Suponéis que están pensando en un escenario  determinado (límite concreto y finito) de la situación de Cataluña en España?

NO. Solo piensan en la próxima etapa de un escenario en evolución, en donde el autogobierno de Cataluña pueda satisfacer a los separatistas al avanzar hasta una etapa posterior. No se trata, por tanto, de un límite finito, sino de una etapa más de la sucesión infinita. El resultado final solo tiende a la independencia que como podemos comprobar avanza de manera exponencial. El gráfico siguiente pretende explicar la situación:

El objetivo final es la ruptura de España, a pesar de tratarse de un país de origen milenario que cuenta con más de 500 años de estabilidad de fronteras, en un momento en que los países del continente evolucionan al modelo europeo de integración y de valores democráticos, aquí solo prolifera el dinamismo y la secuencia de sucesivos encajes de Cataluña en España, anacronismo que lleva tiempo contruyéndose desde el supremacismo, la intolerancia, la desigualdad y el odio identitario, quizás a partir de un fundamento principal de egoismo económico ¿Acaso en la Hacienda pública se pueden independizar los ricos para pagar menos impuestos? ¿Dónde está la supuesta igualdad?  Solo son solo límites finitos convergentes en la sucesión infinita que busca la independencia.

Pedro Sánchez ha accedido con los indultos a un chantaje con los intolerantes antidemocráticos. Los indultos se vendieron a la ciudadanía española por una “utilidad pública” del Gobierno que permitiría alcanzar acuerdos para definir un nuevo encaje para Cataluña,. pero esta vez ni siquiera se trataba de avanzar en una nueva etapa, porque ésta ya ha caducado sin haber llegado a negociarla. En tiempos de Zapatero fue por el Estatut de Cataluña; luego las amenazas por el pacto fiscal, que no se llegó a materializar pero a cambio sí hubo avance en cesiones y autogobierno; después, la declaración unilateral; ahora los indultos… el efecto exponencial de la curva queda de manifiesto al comprobar que los periodos entre encaje y encaje son cada vez  más cortos y la provocación más temeraria. 

Los presos golpistas dejaron claro al salir de la cárcel que ya no basta con más avances de autogobierno. Se conjuraron directamente para la última etapa: la independencia de Cataluña. Pedro Sánchez será el presidente de la historia que accedió al chantaje para la ruptura de un país que se ha construido a lo largo de varios milenios y que se pretende desintegrar en tiempo récord desde la desigualdad y el supremacismo. Felicidades Pedro. Y todo esto… ¿Por qué?

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